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Home / General / Cinco beneficios del sol y la luz natural

EL SOL COMO MEDICINA

A principios del siglo XX, las herramientas de la medicina eran escasas, y debían aprovechar las que ofrecía la naturaleza, siendo el sol una de ellas.

Muchos hospitales y sanatorios sacaban las camas al exterior, porque sabían que el sol ofrecía curación. En un mundo sin antibióticos, el sol era una de las pocas estrategias conocidas contra enfermedades como la tuberculosis. Hoy sabemos que la luz solar refuerza por ejemplo nuestra inmunidad innata, ayudando a combatir la bacteria causante de la tuberculosis.

Con el avance de la medicina convencional nos olvidamos de la luz natural, pero sigue siendo fundamental. Los pacientes en habitaciones con ventanas sufren menos mortalidad y se recuperan antes de su enfermedad. Tras someterse a una cirugía, los pacientes en habitaciones soleadas reportan menos dolor y requieren menos analgésicos.

Pero lamentablemente, nuestra relación con los ciclos naturales de luz y oscuridad cambió en poco tiempo de manera radical. Nos exponemos a menos luminosidad durante el día y a menos oscuridad durante la noche, desajustando nuestro reloj biológico.

1. MEJOR RITMO CIRCADIANO Y DESCANSO

Durante toda nuestra historia, el comienzo de la jornada lo marcaba el sol, no el despertador. La luz de la mañana sincroniza nuestro ritmo circadiano, optimizando el funcionamiento de toda nuestra fisiología .

Para realizar esta sincronización necesitamos exposición temprana a intensidades superiores a 1.000 lux de luminosidad. Incluso en un día nublado se alcanza este valor con facilidad a través de la luz natural, pero la mayoría de oficinas tienen niveles inferiores.

En la actualidad, pasamos menos de una hora diaria expuestos a luces superiores a 1.000 lux, especialmente en invierno.

2. MEJOR RENDIMIENTO COGNITIVO Y MAYOR PRODUCTIVIDAD

La luz natural era la señal ancestral que marcaba nuestro periodo de actividad. Activa por tanto nuestro cerebro y nos mantiene atentos.

Estudios en animales demuestran cómo la luz mejora el cerebro: ratas expuestas a 1.000 lux durante el día producen más BDNF (involucrado en la plasticidad cerebral y la neurogénesis) y presentan hipocampos mayores, mejorando su rendimiento en distintas pruebas cognitivas. Los rayos ultravioleta potencian el efecto cuando contactan la piel, al regular la síntesis del neurotransmisor glutamato.

Pasando a los humanos, los niños con ventanales en sus clases rinden mejor que aquellos en clases poco iluminadas.

Los trabajadores cuyos puestos están más cerca de ventanas reportan mayor bienestar y mejor descanso nocturno, durmiendo 46 minutos más. No solo eso, también realizan más actividad física: la luz promueve el movimiento.

3. MENOS DEPRESIÓN

A lo largo de nuestra historia, días cortos y oscuros se asociaban a inviernos duros, y evolutivamente tenía sentido desarrollar una ligera depresión, que ahorraba energía al inducir una especie de hibernación. Es lo que se conoce hoy como trastorno afectivo estacional, prevalente especialmente durante el invierno. Aunque en cierto grado es normal, hoy magnificamos su efecto perverso al recluirnos en espacios interiores.

La luz brillante impacta el sistema dopaminérgico y aumenta la producción de serotonina, haciéndonos sentir mejor y mejorando el rendimiento cognitivo. En zonas con poco sol, se logran buenos resultados con terapias lumínicas utilizando lámparas de luz brillante de 10.000 lux.

Es importante aumentar la exposición lumínica durante la mañana, al ser especialmente efectiva esta luz temprana para reducir los síntomas depresivos. Los pacientes con trastorno bipolar se recuperan antes en habitaciones orientadas al este, recibiendo el sol de la mañana.

Por otro lado, la radiación ultravioleta del sol eleva la producción de betaendorfinas, otro de los motivos por los que nos da placer sentir el sol sobre la piel. Y quizá ayude también a través de la vitamina D, ya que deficiencias de esta vitamina se asocian con mayores tasas de depresión.

4. MEJOR SALUD VISUAL

La miopía es un trastorno poco común en sociedades ancestrales, pero alcanza proporciones epidémicas en la población moderna. En España, el 60% de los jóvenes son miopes, superando el 80% en varios países asiáticos.

Aunque múltiples factores contribuyen a este aumento, menos acceso a luz natural parece ser el principal. Los niños pasan en exteriores la mitad de tiempo que hace solo unas décadas.

Múltiples estudios encuentran relación entre más tiempo en exteriores y menores tasas de miopía y cada hora extra semanal expuestos a luz natural reduce el riesgo de miopía en un 2%.

Además de existir correlación, contamos con estudios que demuestran causalidad, en animales y humanos:

  1. Los monos criados con menor acceso a luz intensa durante el día desarrollan más miopía.
  2. Varios estudios de intervención en niños comprueban que pasar más tiempo en exteriores reduce las tasas de miopía.

Aunque es difícil dar una prescripción universal, parece que 10-14 horas en exteriores a la semana sería el nivel mínimo que tiene efecto protector.

Obviamente un exceso de radiación es peligroso para los ojos, pudiendo elevar por ejemplo el riesgo de cataratas. Dicho esto, un estudio reciente no encuentra asociación entre más exposición al sol y cataratas en una ciudad soleada como Valencia. Por precaución, usa gafas de sol si pasas mucho tiempo fuera en verano, pero evítalas en caso contrario.

Además, una dieta rica en antioxidantes protege tus ojos, destacando vitamina C, vitamina E, luteína y zeaxantina.

5. MENOS ENFERMEDADES AUTOINMUNES

Desde hace tiempo se conoce la relación entre déficits de vitamina D y mayores tasas de enfermedad autoinmune , que son además más comunes en países con menor exposición solar.

La baja exposición al sol es un factor de riesgo para la enfermedad de Crohn , la esclerosis múltiple y el asma.

Las enfermedades autoinmunes se caracterizan por un sistema inmune alterado, y la luz solar puede ayudar a regularlo, por vías adicionales a la vitamina D.

Otro buen ejemplo es la psoriasis, también asociada a bajos niveles de vitamina D, y cuyos síntomas mejoran al exponer la piel al sol.

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